La ética del día a día

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“Conjunto de normas morales que rigen la conducta de la persona en cualquier ámbito de la vida”. Esa es la definición que ofrece el diccionario de la Real Academia Española para la palabra ética. A menudo se usa para definir si una conducta o pensamiento es correcto, si es ‘bueno’, si es ‘malo’… Siempre en base a una serie de valores morales que rigen cada sociedad o cada entorno.

Aunque parezca un ejercicio ajeno a ‘personas corrientes’ que no se dedican a juzgar la moralidad del entorno, la ética entra en juego en el día a día de todo el mundo. No solo la construcción de la propia ética o las reflexiones sobre lo que cada persona considera ético, sino el hecho de actuar conforme a ello o no.

Según un informe de la unidad de estudios Caixabank, un 43 % de los empleos que actualmente existen en España tienen una probabilidad de más del 65 % de ser sustituidos por una máquina. El avance tecnológico ha supuesto la pérdida de muchos empleos humanos ya a día de hoy. Un ejercicio de ética sería desarrollar una serie de argumentos para posicionarse a favor o en contra de este hecho, como en un debate televisivo, en base a un conjunto de valores y normas. 

Si nuestros valores y normas morales nos hacen defender el empleo, rechazar los despidos en clave de beneficios empresariales, priorizar a las personas que trabajan en sectores precarios como el de servicios… Sustituir a un empleado por una máquina no parecerá ético. Sin embargo, la ética va más allá de una posición: las pequeñas acciones y gestos diarios hacen que seamos o no consecuentes con nuestro pensamiento y nuestros valores.

Nair Díaz, eskaut de Galicia, no consume en gasolineras autoservicio. “Prefiero ir a lugares donde trabajan personas. Si no se consume allí, al final les despedirán”, afirma. No es la única: a menudo hay colas en supermercados mientras las cajas automáticas están libres. En el caso de Nair, por ejemplo, elegir esperar es actuar con ética; pasar por la caja automática para terminar antes, sentenciarla. 

Comprar huevos también es un acto, aparte de político, ético. Huevos, tomates, lechuga, carne… Cada vez más personas observan la procedencia de los productos que se consumen, en consonancia con una serie de valores asociados al consumo local, la sostenibilidad, el pequeño comercio, el comercio justo, etc.

 

“Egunero, erosketak egitea bezain sinpleak diren ekintzen bidez, gure etika praktikan jartzen dugu”


“El supermercado es más barato”

El mundo se mueve con dinero y lo que da dinero es el consumo. Por ello hay mucho de ética en el modelo de consumo que elige cada persona: productos producidos sin pesticidas, ganadería extensiva, huevos de gallinas camperas, verduras locales, sin explotación… Los valores defendidos pueden ir desde la sostenibilidad hasta la justicia social. Y no solo se mira lo que se compra, sino dónde se compra. 

El modelo eskaut educa con valores que defienden la naturaleza, la austeridad, el consumo responsable… Y los aplica transversalmente en el hacer de cualquier actividad. El grupo vitoriano Berri Bide, como muchos otros, compra las verduras y frutas para sus fines de semana en el mercado de Santa Bárbara, en un puesto de pequeños productores de Mendavia: “Queremos favorecer el comercio local y evitar las producciones que no respeten el medioambiente, defendiendo la filosofía de KM0 que mantenemos en el grupo”, cuenta Oscar Borrego, monitor del grupo.

A menudo mucha gente opina que consumir local es más caro. Sin embargo, ¿están comparando realmente el mismo producto? ¿Sabemos qué parte del precio del supermercado es el propio producto? La plataforma Vivirsinplástico.com, que aparte de la eliminación de los envases defiende el consumo de cercanía, hace el experimento en su página web: un ‘preparado para gazpacho’, que se traduce en una caja de plástico envuelta en plástico con un diente de ajo en plástico y cada pepino o tomate envuelto en plástico, les cuesta 2,25€ en un supermercado. En la tienda de su barrio, los mismos tomates, pepino, pimiento y ajo les cuesta 2,01€. Es decir, compran más barato sin pagar un envase excesivo.

 

“Bertako produktuak erostea ekoizle txikiak eta ingurumen naturala babestea da”

 

Finanzas éticas

Aunque el modelo de consumo sea una de los ejemplos más claros de ética en el día a día, muchos otros ámbitos cuentan con modelos más justos, como el de las finanzas y la banca.

“¿Te has preguntado alguna vez cómo utiliza el banco tu dinero? ¿Si lo utiliza en contra de tus valores personales? ¿Si sirve para fabricar más armas o para estropear el medio ambiente? ¿Te has parado a pensar también que tus ahorros pueden contribuir al desarrollo de otros países, comunidades, personas…?” se pregunta la federación SETEM, que promueve la Campaña Finanzas Éticas.

Este movimiento denuncia la responsabilidad del capital financiero en las vulneraciones de derechos humanos que se dan en muchos lugares, y da apoyo a las iniciativas de banca ética y finanzas alternativas que están floreciendo por todo el mundo. “Todas ellas con la transparencia como principio fundamental y con el objetivo de humanizar la economía poniendo el dinero al servicio de las personas”, afirma la federación.

Desde el año 2000, SETEM contribuye al Desarrollo Sostenible desde el sistema financiero, apoyando iniciativas que luchan por la justicia social y la protección de nuestros recursos naturales, tales como el Comercio Justo, la inserción laboral o la agricultura ecológica, entre otras.

Una de las bancas éticas que opera a nuestro alrededor es Fiare, con quien las delegaciones de Araba y Bizkaia operan. “Hace unos años la delegación decidió tener algo del dinero en una banca ética, que invierte el dinero como los demás bancos pero lo hace en proyectos acordes a nuestro Ideario”, cuenta Borja Sáenz, encargado de Formación de Euskalerriko Eskautak Bizkaia.

Fiare nació de la unión de dos proyectos basados en las finanzas éticas: Banca Popolare Etica, un banco cooperativo que trabaja en Italia desde el 1999 y Fiare que opera en España desde el 2005. “Ambos quieren ser una herramienta al servicio de la transformación social a través de la financiación de proyectos del tercer sector, la economía social y solidaria y la promoción de una cultura de la intermediación financiera, bajo los principios de la transparencia, la participación y la democracia”, afirma la entidad.

El objetivo de Fiare es “recuperar el valor social del dinero”. Por ello, usan los depósitos de ahorro de personas y organizaciones para financiar proyectos vinculados a la inserción social y laboral de las personas, la agroecología, la eficiencia energética, la educación y la cultura y el comercio justo, entre otros. Un ejemplo es la labor que realiza CEAR-Euskadi en favor de las personas refugiadas, que cuenta con el respaldo de Fiare. Todos proyectos financiados son sometidos a una evaluación económica, social y ambiental y defienden la transparencia en cuanto a los proyectos financiados, que se sostienen gracias a pequeños gestos promovidos por la ética como pensar dónde y a quién dejarle nuestro dinero.

 

“Finantza etikoek diruari bere balio soziala bueltatzea dute helburu”

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