Estar ‘beti prest’ es el camino

Hace ya dos semanas que Jesús murió en la cruz y resucitó. Dos semanas ya desde que enseñó que sólo desde la compasión podemos trasformar, crecer y hacer crecer y que estar ‘beti prest’ es el camino.

La Semana Santa es para las personas de la comunidad cristiana el periodo más importante del año. Momento de introspección y oración, momento de valoración personal donde muchas veces salen a relucir todas esas contradicciones que no creían tener o que no querían ver. Momento de cuestionar y repetir: “Y yo, ¿qué puedo hacer?”, “¿Cómo puedo parecerme un poquito más a Jesús?”. De ahí, desde el conocer a nuestra persona un poco más, desde el escozor de las contradicciones y desde el ejemplo trasformador de Jesús, desde donde nacen las acciones; empezando por supuesto y en primer lugar, por la trasformación personal.

Sin duda, una de las herramientas fundamentales facilitadoras de ese proceso introspectivo y de acción trasformadora durante este periodo son las pascuas. Bien en la pascua de iniciación, la itinerante, de compromiso, de interioridad o la de mayores de 18 , la chavalería Azkarrak y Trebeak, así como todo el monitorado que desease, han podido orar disfrutando, viviendo en su piel la acción trasformadora.

Aquí os dejamos algunos testimonios de la chavalería sobre las pascuas:

Es una manera de conocer gente al mismo tiempo que trabajamos el mensaje de Jesús.”

He cogido mucho aprecio a las personas mayores con las que he estado”.

He podido reflexionar mucho y eso me ha permitido conocerme mejor a mí misma”.

He servido y estoy más convencido de mi apuesta por servir. Me he sentido realizado”.

Muchos momentos divertidos. Y he disfrutado al máximo de la experiencia”.

Conoces tu persona y a las personas con las que estás. Se hace unión de grupo, piña, coges confianza y descubres nuevas amistades”.

Te sientes bien cuando realizas acciones para cambiar las cosas”.

Olvidas lo de fuera y paras. Me ha ayudado también a valorar lo que tengo”.

Ahora, sólo queda que todo eso que ses ha removido por dentro en esa redención y compasión reflejada en el rostro de Jesús, y que tras rumiarlo y digerirlo ha llevado a la acción trasformadora, no se quede en agua de borrajas, como los propósitos de fin de año.

Que aprovechemos un rato al día, al mes o a la semana para parar, tomar aire, compartir con los demás, y orar desde el disfrute para cargar pilas y seguir siempre listos trasformando este mundo injusto en el Reino que Aita-Ama nos propone.