El perfil de los nuevos montañeros en tiempos covid: más jóvenes y peor preparados

Las montañas y barrancos del Pirineo aragonés registraron el pasado verano, durante la pandemia por coronavirus, una menor afluencia de aficionados a los deportes de aire libre extranjeros, pero una mayor presencia de montañeros más jóvenes y peor preparados para hacer frente a situaciones de riesgo. Este perfil se desprende de las 9.327 encuestas realizadas en distintas zonas del Pirineo y de la Sierra de Guara en el marco de la campaña Montaña Segura, al objeto de analizar las características de los visitantes e informarles de que “su seguridad es su responsabilidad”, informa el Gobierno aragonés en un comunicado. Las encuestas no sólo han permitido determinar un cambio en la tipología de los visitantes sino que han aportado datos de interés sobre su comportamiento en un año marcado por la pandemia y la falta de actividad física al aire libre durante el confinamiento.

Lo más destacado es el aumento del número de jóvenes de entre 18 y 30 años que han realizado actividades en el medio natural, hasta constituir uno de cada cuatro senderistas que acuden a las montañas aragonesas. Concretamente, en las encuestas a este tipo de visitantes se ha elevado este verano el número de grupos de estas edades de un 19 % a un 25 %, porcentaje que en el caso de Monte Perdido asciende al 39 % este año frente al 31 % del pasado.

El informe advierte, por otra parte, de un crecimiento considerable del número de grupos de jóvenes montañeros que no llevan mapa, lo que se considera signo de una peor planificación. Así, en alta montaña el número de grupos que realizan sus actividades sin mapa ha pasado del 33 % al 55 % este año; mientras que en senderismo se ha elevado esta cifra del 39 % al 66 %.

De los datos obtenidos entre el 16 de julio y el 16 de agosto, periodo durante el que se entrevistó a más de dos mil grupos, se desprende que el 87 % de los que practicaban el senderismo aseguraba tener experiencia, que el 52 % del total estaban constituidos por dos personas y que sólo un 1 % contaba con guía profesional. Además, todos los encuestados aseguraban llevar teléfono móvil, pero un 66 % no llevaba mapa, un 43 % no usaba ni brújula ni GPS y un 64 % no portaba botiquín, y tan sólo un 17 % estaba federado. Asimismo, en un 17% de los casos los encuestados practicaban senderismo con calzado inadecuado (calzado urbano) y un 10 % no llevaba mochila.

Por otra parte, el 58 % de las personas que practicaban alta montaña tenía entre 18 y 40 años, mientras que los menores de edad estaban presentes en un 4% y en otro 4% los mayores de 60 años. El 73% son hombres y el 27%, mujeres. Las mujeres están menos presentes a medida que aumenta la edad: son el 36% entre los menores de edad y el 20% entre los mayores de 60 años. En cuanto a la procedencia de estos montañeros, País Vasco y Navarra fue el lugar de procedencia mayoritario (28 %), seguida por Cataluña con el 21 % y Aragón con un 12 %.

El Aneto es una de las ascensiones que más visitantes concentra durante el verano por ser el más alto del Pirineo y de la Península. Su altitud y la gran afluencia registrada no son las únicas dificultades que impone esta cima, caracterizada, además, por la presencia de nieve o hielo en el recorrido, la dureza de sus desniveles acumulados o el paso de Mahoma. Unas característica se que hacen que esta ascensión pueda ser considerada a la vez un importante reclamo turístico y un punto negro, informan las fuentes citadas.

Las encuestas realizadas en la ruta al Aneto más frecuentada (Besurta – Renclusa) indican que el 44 % de los consultados lleva más de diez años practicando esta actividad, mientras que un 14 % asegura no tener experiencia en montaña y otro 4 % la lleva practicando dos años o menos. Además, un 19 % no ha ascendido nunca ningún pico de más de 3.000 metros; otro 17 % solo ha ascendido uno o dos picos de estas características y otro 28 % dice haber ascendido más de diez.

Sólo el 5 % de los grupos que realizan la travesía del Aneto va con guía profesional, el 100 % lleva teléfono móvil o radio y un 74 % lleva brújula, GPS o ambos, pero un 48 % no usa mapa y un 42 % no porta botiquín. Además, aunque el 99 % de los encuestados va equipado con mochila, un 18 % lleva calzado poco adecuado y un 25 % va con pantalón corto, a pesar de que está totalmente desaconsejado transitar por el glaciar con esta prenda.

Finalmente, solo el 7 % de los encuestados lleva casco, un 15 % va sin piolet y otro 2 % carece de crampones, cuando ambos materiales se consideran imprescindibles para progresar con seguridad por el nevero o glaciar.

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