Este viernes, orgullosas, libres y críticas

Para quienes no lo sepan todavía, el 28 de junio es un día grande para las personas que formamos el colectivo LGTBIQ+. Las lesbianas, gays, transexuales y transgéneros, bisexuales, intergéneros e intersexuales, queers y otras identidades formamos un colectivo amplio, transversal, y sobre todo, muy orgulloso. Muchas veces, en nuestra sociedad y, sobre todo, en nuestra comunidad creyente, se nos hace extraño ver en nosotras mismas y en las personas que nos rodean identidades que recogen esas siglas. Aun así, es importante reconocer que nuestro colectivo sigue creciendo, conquistando espacios, siempre orgullosas y con fuerzas.

Sin embargo, este orgullo lo tenemos que reivindicar de una manera crítica. El colectivo LGTBIQ+ ha sido pisoteado, arrinconado e invisibilizado durante toda la historia y, en los últimos años, con el objetivo de conseguir más visibilidad, hemos convergido con el modelo hegemónico capitalista y machista que impregna nuestra sociedad. Por ello, en numerosas ‘Pride Parade’ que se celebran en las capitales de todo el mundo, se alaban países violadores de derechos humanos (Israel, por ejemplo), se solicita y acepta la protección y promoción de grandes empresas y multinacionales y, en medio,de la fiesta, los hombres dominan el espacio público.

Por ello, el ‘Orgullo Crítico’ ha ido creciendo cada vez más en nuestras ciudades en los últimos tiempos. Se pide que el 28 de junio vuelva a ser una jornada de reivindicación, sobre todo de los colectivos más invisibilizados dentro de las siglas. El objetivo, este año más que nunca, es mantener vivo el espíritu de Stonewall de hace 50 años y emprender la marcha hacia los espacios sociales que todavía nos quedan por conquistar. Entre las críticas a esos espacios, se recalcan la persecución que sufren las personas del colectivo, la invisibilización y, en las últimas semanas, las terapias de conversión que han salido a la luz en nuestro entorno, con el objetivo de poder vivir nuestras identidades y orientaciones libremente.

Este 28 de junio es un día para estar orgullosas. Orgullosas de lo que somos, de nuestros objetivos y del camino, y el estilo que tenemos para intentar cumplirlos. Por ello, junto con la fiesta, debemos reivindicar las manifestaciones y protestas, rechazar el blanqueamiento de países que practican el pinkwashing e incrementar los esfuerzos para eliminar, de una vez por todas, los espacios LGTBIQ-fobos.