Inundar las instituciones de eskultismo

Para quienes leyeron mi último artículo, y para su tranquilidad, les advierto de que esta vez voy a hablar de elecciones, pero de verdad, sin giros de trama al final. Estamos ya en plena campaña para las elecciones municipales, forales y europeas, contraste curioso entre cercanía y lejanía institucional de la ciudadanía, y tengo que decir que me he llevado una grata sorpresa: Al menos en Bizkaia (siento si parece que me centro sólo aquí pero es la realidad que conozco), monitorado activo o de reciente salida va en listas electorales para sus municipios, y no con pocas opciones de salir.

No celebro que apoyen a uno u otro partido, no se trata de alabar que “sean de mi equipo”, primero porque en esto no soy de los que aparece siempre en la misma “foto-fija”, y segundo porque si no me equivoco cuento al menos cuatro formaciones o plataformas políticas diferentes por las que se presentan las distintas personas que me vienen a la mente.

Lo que vengo a contar es que me revienta un poco el chascarrillo, el morbo, el cotilleo, el juego de poder, el “cómo puede presentarse con éstos”…. Me revienta que no vean la valentía detrás de la acción, la opción de servicio, la voluntad transformadora, la exposición pública, la ilusión, la militancia y coherencia con un estilo de vida… porque es muy fácil dar todo eso por hecho en el grupo eskaut, pero la política es fea y desagradecida, sobre todo para alguien joven y utópico. Creedme, lo digo con conocimiento de causa. Pero la política municipal es democracia de cercanía, y en los pueblos hasta diría democracia con ternura, si se gestiona bien la relación con la gente y las asociaciones, las siglas cuentan menos. Lo propio del eskultismo es la opción por la educación como medio de transformación, a través de las personas como base de esta sociedad, pero también es propio del eskultismo el trabajo en red con otras organizaciones, el entender y fomentar otras formas de participación y herramientas transformadoras.

La política con todas sus dificultades y contradicciones, es la que gestiona las estructuras que pueden ser generadoras de desigualdades o correctoras de las mismas, por tanto es un espacio de transformación privilegiado. Que haya eskauts gestionando esas estructuras, a mí me reconforta, y más en los pueblos, donde casi siempre se da más de lo que se recibe, y más aún conociendo a las personas que han dado este paso, que son gente con trabajo y estudios que sacrifican mucho y ponen mucho corazón, y no tienen ninguna intención de hacer carrera política. Ojo, que no quiero olvidarme de quienes no se presentan pero colaboran poniendo su granito de arena en el desarrollo de los programas electorales, que sé que también hay de eso, y todo suma.

Por mi parte os deseo toda la suerte del mundo, con la pena de que no se presenten por mi municipio. También os ofrezco un café si alguna vez queréis contraste con mi experiencia. A quienes se dedican al chascarrillo, les pido que cambien las gafas con las que han estado mirando el gesto de sus compañeras y compañeros, porque ojalá pudiéramos inundar de eskultismo las instituciones.