GUERRA

GUERRA

Leningrado, Berlín, Dresde,
Auschwitz, Hiroshima, Nagasaki… Ucrania.
El cuenco de la muerte sobre las pupilas
de los cadáveres,
gritos ahogando la vida con sus mazos de dolor,
caries del humanismo hasta el tuétano,
maldiciones en los rostros,
ciencia vomitando estertores,
la muerte en su obscenidad, no en su belleza,
matar científicamente, en cadena,
olvidando la rabia, y el hambre, para mañana.
Las ciudades construidas durante siglos
una pluma en manos de la metralla.
La esperanza sembrada en poemas de luz,
la sabia lucha de laboratorios y bibliotecas
se desangran.
No mires hacia otro lado.
Tú y yo lo vemos.
Ahí está, agazapada,
la siguiente guerra,
la actual guerra,
igual que la anterior,
sobre el quicio de la mentira,
poblando de odio las conciencias,
predicando diferencias.
El volcán de ser persona aterra.
Siempre hay alguien que acorrala.
¿Nacer para matar?
¿Miedo a la propia muerte?
Huir de sí,
huir siempre.
Hacemos la paz
cuando ya no quedan lágrimas
para llorar a los muertos de una generación,
y en cuanto las patrias asesinas,
la mía y la tuya,
salen del olvido,
surge la necesidad
de alimentar el monstruo del ejército,
de construir un imperio económico,
de abrir las fauces del volcán,
al monstruo armado para siempre.
Que decreten guerras, sí.
Ya no es posible pararlas.
Que organicen carnicerías
y grandes matanzas.
Que quiten el pan de la boca
a las esperanzas niñas,
a las ilusiones,
a los gestos de fraternidad,
a las palabras.
Que diseñen crímenes horrendos
contra pueblos lejanos,
o que enciendan de odio
el traqueteo de las ametralladoras
para que siembren el dolor
en los corazones.
Que lo hagan, sí,
que perfeccionen su propaganda
para ocultar la noche
en su celada.
Pero que envíen a sus seres queridos
a la batalla,
que vayan en primera fila,
que lloren las bajas,
que no oculten la sangre
en las cañadas.
Que dejen en paz
a quienes aman la vida,
a quienes se levantan por la mañana
y desayunan pan y tostadas.
¿Acaso es delito vivir,
caminar por la acera,
y acordarse de las personas
a las que se ama?
Hoy están aquí.
Mañana llegarán a tu casa.

José Serna Andrés (Del libro colectivo Crisol poético)

PD. El título, en el libro, era SEGUNDA GRAN GUERRA. Sólo se ha quitado alguna palabra en el título y añadido una palabra al principio: «Ucrania», pero desgraciadamente la lista sería interminable.

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