“Nadie era especialista en cuarentenas por coronavirus. Hemos tenido que aprender”

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El educador y doctor en Filosofía, Gregorio Luri, reflexiona sobre los meses de cuarentena y los efectos de la ‘nueva normalidad’ 

Podría decirse que Gregorio Luri es uno de los expertos en educación y filosofía más importantes de la actualidad en España. Nacido en la localidad de Azagra, Navarra, en 1955, Luri se licenció en magisterio en Pamplona y es doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona.
Como escritor, Guía para no entender a Sócrates, La escuela contra el mundo y El valor del esfuerzo son algunas de sus publicaciones más destacadas. Pero en los días que vivimos, en plena pandemia histórica, Luri trata de responder a qué vendrá después del coronavirus.

En una conversación larga y tendida con Goitibera Aldizkaria –por teléfono, claro–, la gran pregunta es qué vamos a hacer tras la pandemia del COVID-19, y su respuesta es casi como un cuchillo: “Al acabar la primera Guerra Mundial, con todos sus desastres, se extendió la llamada Gripe Española. A los cuatro días estábamos en la segunda Guerra Mundial. Por desgracia, la memoria es siempre la gran prófuga de la vida en común”.

Entonces, ¿cómo nos ha afectado este aislamiento?

Todas estas situaciones lo que hacen es desarrollar lo que ya se era en el inicio de la cuarentena. Hay personas que viven en casas inmensas no han sabido moverse en su casa; y hay familias, que viviendo en pisos de 60m2 han pasado estos meses relativamente bien. La cuarentena ha amplificado lo que cada uno ya era en el momento de pifiarla. Aunque no creo que podamos establecer leyes generales de comportamiento.

¿De qué modo ha podido afectar el teletrabajo a quienes tenían que estar pendientes también de sus hijos?

Nadie era especialista en cuarentenas por coronavirus. Hemos tenido que aprender y todos seguimos aprendiendo. Creo que tenemos que ser bastante generosos a la hora de valorarnos a nosotros mismos, no podemos estar flagelándonos por no haber sabido reaccionar perfectamente ante una situación para la cual no estábamos preparados.

¿Cómo cree que será nuestro comportamiento en esta ‘nueva normalidad’?

La gente continuará siendo lo que ya era antes de la pandemia. Los que tenían cuidado con la higiene continuarán teniendo higiene, los que tenían el hábito lavándose las manos continuarán lavándose las manos, los que no tenían estos hábitos pues seguirán igual. Pero me da la sensación de que la crisis no nos ha enseñado nada que no supiéramos cada uno.

¿Olvidaremos de aquí a unos pocos años lo vivido en esta pandemia?

Sí. De hecho, una de las cosas que me sorprende y que más inquieto me tiene, es que hayan fallecido más de 14.000 ancianos en las residencias –al cierre de esta edición–, y que no estemos especialmente escandalizados. Si somos capaces de asumir sin aspavientos estas cifras, es que somos capaces de asumir cualquier cosa.

¿Nos hemos acostumbrado a unos datos así?

En cierta manera es normal. Lo vemos en las guerras, en un primer momento hay reacciones de pánico, y si estas continúan ves a los niños jugando a fútbol entre las bombas. La condición humana se habitúa a todo. Lo que no acabo de entender es eso, que tengamos tal cantidad enorme de muertos entre nuestros ancianos y que parezca que si no afecta a los tuyos no pasa nada. Aquí debería haber habido una indignación más clara.

¿El coronavirus ha hecho que olvidemos otros problemas globales?

Sí, pero es normal. Es que la realidad se nos ha sublevado, y cuando esto ocurre, todo lo que en una situación normal parecía importante se trastoca. No me parece raro que se hayan alterado nuestras prioridades. Si nuestros médicos están en situaciones de emergencia, con un equipamiento lamentable y sin poder tener acceso a test, difícilmente se nos puede pedir que estemos atentos a lo que ocurre fuera.

A raíz de esto, ¿cómo va a cambiar nuestro ocio y de relacionarnos?

Cambiará a corto plazo, pero no a medio ni largo plazo. Seremos más precavidos, especialmente en conciertos o eventos deportivos. Pero aquí hay una variable que no estamos teniendo en cuenta y es que no sabemos si la propia estructura del virus variará o se modificará. Si habrá medicamentos o vacunas a corto y medio plazo, si los anticuerpos resistirán de nuevo al virus… La sociedad es un frente amplio en la que hay toda una serie de estrategias en marcha.

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