El mundo puede cambiar, pero no va a cambiar solo

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El 27 y 28 de abril celebramos en Ourense lo que para las personas socias de Amnistía Internacional (AI) es el espacio más importante, nuestra Asamblea General Federal. ¿Que implica para nosotras y nosotros celebrar este encuentro?

Por un lado, es un espacio de rendición de cuentas. Se presentan ante el plenario la memoria económica y de actividades del año anterior, destacando el impacto que hemos tenido como sección en materia de Derechos Humanos. El año 2018 ha sido un año marcado por el 70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y por el 40º cumpleaños de la Sección Española de Amnistía Internacional. Estos hitos han marcado unos retos, en los que se han mantenido tanto la tendencia denunciada por Amnistía Internacional  en los últimos años hacia una retórica del odio, como la pasividad de una gran mayoría de gobiernos que no ejercen su deber de salir en defensa de los derechos humanos. No obstante, a la vez que advertíamos del riesgo que suponen quienes impulsan políticas opresivas que ponen en peligro derechos y libertades reconocidos hace mucho tiempo, a final de año quisimos también resaltar que fueron las mujeres activistas las que ofrecieron la visión más potente de cómo combatir las tendencias misóginas, xenófobas y homófobas dirigidas a demonizar y perseguir a comunidades ya marginadas y vulnerables.

Dentro de nuestro trabajo para que todas las personas conozcan sus derechos humanos y puedan reclamarlos , las personas cuyos derechos están en riesgo fueron el centro de multitud de acciones, la mayoría englobadas en la campaña Valiente, que en muchos casos consiguieron mejoras en la vida de esas personas. Esta campaña, lanzada el año anterior, se consolidó como un paraguas bajo el que actuar sobre la situación de defensores y defensoras en una variedad de países y, entre otras buenas noticias, pudimos ver finalmente puesto en libertad a Taner Kiliç, presidente honorario de AI Turquía.

Por otro lado, la asamblea es un espacio de debate y toma de decisiones. Aprobamos las cuentas y el Plan de Acción para el 2019, así como las diferentes propuestas de resolución presentadas por las diferentes estructuras. Este año 2019 se presenta como un año difícil para los derechos humanos, con algunas de las peores tendencias de años anteriores todavía muy presentes y nuevos desafíos e incertidumbres en el contexto internacional y nacional. Continuaremos presenciando una crisis de refugio en muchos casos olvidada y un aumento de la presión migratoria, con situaciones críticas (como las que se viven en las costas europeas) o agudizadas por respuestas contrarias a los derechos humanos (como la de quienes tratan de atravesar la frontera entre México y Estados Unidos huyendo de países centroamericanos).

También se mantiene la preocupación de nuestra organización por la situación de defensores y defensoras de derechos humanos en diversos países del mundo y este año pondremos especial acento en quienes defienden los derechos de las mujeres y en activistas indígenas, dela tierra, el agua y el medio ambiente. La tendencia de represión de la protesta pacífica y el deterioro de las condiciones para ejercer la libertad de expresión, reunión y asociación se agudiza en un mundo cada vez más polarizado, y este año uno de los aspectos a enfrentar serán los discursos y políticas de odio y demonizadores en países europeos como Hungría y Polonia, y en actores tan influyente como Estados Unidos, Brasil y su posible auge en el contexto de las elecciones europeas.

Tenemos mucho trabajo por delante este año a nivel internacional, pero no por ello dejaremos de lado el trabajo que llevamos haciendo de protesta y concienciación en temas como la Ley de Seguridad Ciudadana, la violencia sexual en España y, como novedad, este año Amnistía Internacional España publicará un informe sobre el Acoso Escolar en el marco del derecho a la educación y los derechos de los niños, niñas y adolescentes.

¿Y qué pasa con Euskadi? Desde la entidad de AI Euskadi seguiremos trabajando en la linea de la verdad, justicia y reparación de las victimas de violaciones de derechos humanos derivadas del conflicto vasco, haciendo hincapié en la importancia del reconocimiento de todas las víctimas y no de los bandos a los que pudieran pertenecer.

Nos espera un año plagado de retos, pero como siempre seguiremos afrontándolos con ilusión, tesón y con la lucha incansable de todas y todos los socios y activistas que formamos esta gran familia amarilla. Porque la vela sigue ardiendo por todos aquellos que nos quedan por salvar y así poner luz en cada injusticia. El mundo puede cambiar, pero no va a cambiar solo. ¡Nos vemos en la próxima Asamblea Donostia 2020!

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