Liderazgo; aprendizaje y emociones

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Liderazgo

Reflexionar sobre el liderazgo siempre es un ejercicio atractivo si el debate sobre la especie humana ya es interesante, la que apunta al complejo baile entre las personas, las expectativas, el reparto de tareas, la motivación, coordinaciones, equipos ocupa mucho papel, espacio en blogs, libros y muchísimas conversaciones y energía.

Leo en el libro de Robert Dilts sobre liderazgo creativo, una frase que define de forma magistral lo que yo entiendo por esta actitud o tarea y su objetivo último “crear un mundo al que las
personas deseen pertenecer”.

La sentencia se las trae y daría para mucho debate. Sin caer en caricaturas que no funcionan, habla de prestar atención a las necesidades de las personas. De buscar crear espacios agradables, de encuentro. Y también habla de equilibrio con los objetivos de la organización, de respuesta satisfactoria a las demandas de clientes, usuarios/as, impactos en positivo en las comunidades, barrios…

Dibuja a la persona líder como alguien que cuida, alguien presta atención a que las condiciones sean optimas para sacar lo mejor de cada persona.

Podemos equivocarnos y pensar que en una organización, las actitudes y habilidades sobre las que vamos a reflexionar pertenecen exclusivamente a quien ostenta el rol formal; la coordinación, gerencia, asociados, jefatura… El reparto de funciones deberá de ser claro en tareas y responsables, es obvio. Me refiero a que las actitudes necesarias para crear ese clima positivo están en manos de todas las personas de la organización o esto no funciona. Quiero decir, todas las personas tenemos en nuestras manos ser líderes y contribuir con nuestra aportación a esta aventura común

 

Cercanía vs distancia y confianza vs control

Hablaba hace unos días con una amiga sobre su experiencia dinamizando un equipo de trabajo. Escucharla fue muy bonito. Las preguntas eran conocidas, las respuestas de algunas de las
personas que compartíamos conversación tenían un mismo fondo y algunos matices.

Todas entorno a los gramos de cercanía y distancia necesarios para que el pastel fuera perfecto. Y es que este baile cerca-lejos, quizás uno de los más importantes cuando hablamos de un liderazgo formal y en una organización orientada a la tarea.

Otra línea de debate en este tema suele ser el grado de directividad. ¿Cómo nos situamos ante el seguimiento de cumplimiento de las tareas? ¿Nuestra estrategia es la del apoyo econocimiento? ¿Cuál nuestra tolerancia al error?

Y estás preguntas sirven para hacer escalas y poner nombres a las maneras de estar en las organizaciones. Laissez faire, democrático, autoritario… Un esquema interesante por didáctico, pero que se queda pequeño por limitado

Ocurre también que en esta manera de responder a las dudas de quién ejerce el rol formal de dirigir una entidad quizás olvidemos la perspectiva más amplia que manejábamos hace unas líneas.  Todos podemos ser líderes. Es cierto que en algunas ocasiones y contextos lo formal tiene un lugar privilegiado para inducir cambios, en otras es todo lo contrario. En todo caso, nuestro trabajo puede apuntar a diferentes lugares, la propuesta es que enfoquemos a compartir responsabilidad de generar espacios de encuentro.

 

Facilitando aprendizaje 

Os propongo acercarnos al tema desde una propuesta concreta y más abierta. Hace tiempo que sobre este tema leo mucho más en blogs que en libros pero todavía mantengo esta costumbre, je
Hace unos días volvía a leer un clásico, “Las organizaciones que aprenden”Andrew Mayo y Elisabeth Lank. Tiene un capítulo sobre liderazgo y voy utilizar un listado de actitudes que estos autores dicen reconocer en líderes que desarrollan su actividad en contexto de cambio y abiertos al aprendizaje:

1. Visionaria. Habilidad creativa e intuitiva para dibujar una imagen mental de la organización, dando a la gente una meta Pensando en el futuro mientras trabajamos en el presente. Dedica tiempo para escuchar necesidades, oportunidades, propuestas, otras iniciativas de otras organizaciones, construye alianzas… Tiene en la cabeza los hitos del año, recuerda tareas y plazos, prepara con tiempo los espacios de reflexión

2. Arriesgada. Preparados para asumir riesgos. Invirtiendo energía en innovación. Pasar de una actitud de saber y hacer a un punto de vista de practicar y experimentar. Probamos nuevas actividades, abiertos a otras maneras de trabajar escuchamos ideas por locas que parezcan para considerarlas y en algún caso experimentarlas.

3. Aprendiz. Tomamos la responsabilidad de nuestro propio desarrollo y aprendizaje. Nos acercamos a la tarea sabiendo que aprendemos sin parar, estamos abiertos/as a los errores como fuente de crecimiento, evaluamos, sistematizamos nuestras experiencias y llegamos a matices nuevos…

4. Potenciadora. No controlamos, confianos. Suponemos la competencia. Damos responsabilidad y estamos cerca para apoyar. Tratamos al resto de las personas con las que trabajamos como nos gustaría ser tratados y potenciamos sus capacidades

5. Entrenadora. Añadimos el máximo valor a la organización a través de los demás. Apostamos por la formación y la reflexión sobre la práctica. Pensar en la figura de un/a entrenador/a en
una práctica deportiva es un ejercicio interesante. Cuida de su gente, da la cara y cuida el vestuario, potencia el entrenamiento, el ensayo, hablamos en primera persona del plural…

6. Colaboradora. La red natural de contactos es muy importante. Identificamos recursos y trabajamos junto a estas personas y organizaciones. Compartimos nuestros avances y reflexiones para construir junto a otros y otras, ideas más matizadas e importantes. Somos conscientes de nuestra capacidad limitada y que frente a una apuesta por crecer, un modelo de colaboración basado en el ganar-ganar nos lleva a sitios más importantes con inversión de energías y riesgos más limitados

7. Regulando conflictos. Siempre van a estar ahí. Es imposible taparlos, aflorarán más floridos y espinosos. La opción por mirarlos de frente y dedicarles energía es la que nos hará crecer. Es
muy importante conocer el potencial de desarrollar diferentes versiones que a priori pudieran parecer irreconciliables. A veces los argumentos más “dis dan información clave sobre algunos puntos ciegos muy significativos para nuestras organizaciones.

 

Las emociones

Podemos intuir tras leer estas líneas que hablamos de una propuesta que solo tiene un camino posible, el del trabajo crecimiento personal.

Como quien invierte en tecnología o en la maquinaria más avanzada, las personas que trabajamos con personas lo hacemos con nosotros mismos. Apostamos por repensarnos por renovar nuestras maneras de pensar y hacer, cuestionarnos nuestras certezas, recuperamos nuestros potenciales y fortalezas, amplificar nuestra caja de resonancia, matizamos y ampliamos nuestra manera de entender el mundo…

Esta es la propuesta de un viaje.

 

Goitibera 266. Enero de 2010