#IgualdeVálidas: las brechas laborales de género

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Brecha salarial, vulnerabilidad, estereotipos de género, conciliación… seguro que estas palabras resuenan en tu cabeza, y puede que incluso te atraviesen si eres mujer.

A pesar de que avanzamos hacia una sociedad más igualitaria, las brechas de género en el mercado laboral (sí, son más de una, te las explicamos enseguida) son una realidad. Y es algo que debería preocuparnos por igual independientemente de nuestro género, porque la libertad para trabajar en condiciones de dignidad, seguridad y equidad es esencial para el bienestar de todas las personas.

Y es que estas brechas de género en el mercado laboral, además de ser inaceptables a nivel ético, solo llevan a desaprovechar el inmenso potencial productivo de las mujeres.

Síndrome de la impostora

La desigualdad laboral empieza por las ofertas de trabajo que intimidan a las mujeres: únicamente se presentan a una oferta de empleo si cumplen el 90% de los requisitos. Los hombres, por el contrario, lo hacen si cumplen al menos el 60%. Palabras como “experto/a”, “competitivo/a” o “al mando” son palabras con las que muchas mujeres no se sienten identificadas y, por tanto, no presentan sus candidaturas a esas ofertas.

Las mujeres solo se presentan a una oferta de empleo si cumplen el 90% de los requisitos

La falta de confianza, de autoestima y de representación son algunos de los síntomas, pero la verdadera causa del problema subyace en los sesgos sistémicos y micromachismos que las mujeres enfrentan desde pequeñas y que se vuelven más tangibles en su entrada al mercado laboral.

Las brechas de género en el mercado laboral

Como comentábamos antes, la brecha de género en el mercado laboral en realidad son muchas brechas que ponen de manifiesto la desigualdad que existe, todavía, entre mujeres y hombres en diferentes aspectos dentro del ámbito laboral.

  • Brecha de acceso: La discriminación en el acceso al mercado laboral de las mujeres por el hecho en sí mismo de serlo.
  • Brecha de intensidad laboral:  Que hace referencia a las horas remuneradas que trabajan las mujeres, muy ligada a la cantidad de contratos de jornada parcial y a las tareas del cuidado en el ámbito privado.
  • Brecha salarial:  La más conocida. Es la diferencia entre las retribuciones salariales de hombres y mujeres dentro de la economía en su conjunto.
Los altos cargos, una asignatura pendiente

A pesar de que año tras año crece esta cifra, las mujeres todavía tienen poca presencia en los consejos de dirección y en los puestos altamente cualificados (31%*). Y si hablamos de emprender, solo el 16%** de las startups de España están fundadas por mujeres.

Las mujeres ocupan el 31% de los puestos directivos en España

Solo el 16% de las startups de España están fundadas por mujeres

Trabajo no remunerado y profesiones feminizadas

La proporción de mujeres empleadas en los sectores “tradicionalmente femeninos” (educación, sanidad…) sigue siendo muy alta, mientras que en otros sectores como la construcción o la industria ese porcentaje es muy bajo.

De cada cuatro personas con un empleo a tiempo parcial, tres son mujeres. Las horas dedicadas al trabajo no remunerado, el cuidatoriado, e incluso el voluntariado se dan más en el caso de las mujeres, y no es casualidad. La feminización de los cuidados y el menor valor que se asigna a profesiones feminizadas, cuestiones como la conciliación de la vida laboral y familiar o los roles en función del sexo siguen siendo un factor discriminatorio en el acceso de las mujeres a ciertos trabajos o a gozar de condiciones laborales iguales a las de su contraparte masculina.

La lucha por reducir la brecha laboral de género forma parte de la Agenda 2030, cuyo objetivo número 5 busca, entre otras cosas, asegurar la participación plena y efectiva de las mujeres y la igualdad de oportunidades de liderazgo a todos los niveles.

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