18.01.2019 TOTALÁN

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Medios de comunicación de todo el mundo están pendientes de los trabajos para rescatar a Julen, el niño de dos años que se encuentra atrapado en el pozo de Totalán, Málaga. Según UNICEF hay doscientos millones de niños y niñas que trabajan en las calles, algunos se retiran después a casas de familiares para dormir, otros acuden solamente los fines de semana donde sus familias, y un tercer grupo no tiene a nadie y representa un colectivo de unos ochenta millones, entre los que se encuentran niños y niñas de cuatro o cinco años. Ya sabemos que, en estos casos, las estadísticas son siempre aproximadas, pero millón arriba millón abajo… También se dice que aumenta el número de infancia desprotegida en los flujos migrantes y que prostitución, abusos sexuales, embarazos prematuros, drogas, hambre y enfermedades infantiles están fuera de cobertura. Deseamos con todas nuestras fuerzas que el agua, el barro y la oscuridad no se apoderen de Julen. Muchas personas sensibles están encendiendo velas, y poniendo remedios, para que salga a la luz, de nuevo, esa vida. Pero que esas velas sepan transmitir unas tímidas señales de humo en las que se recuerda que el hambre y las guerras matan a la infancia, y son una enfermedad que la humanidad puede evitar, pero ha tirado la toalla como si el destino de una tragedia griega estuviese por encima de la voluntad humana para orientar la vida hacia la vida. ¡Uf!

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