CIUDAD DE LONA

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Si hay algo que deja huella en las personas que han participado en todo el proceso del escultismo es la experiencia del campamento. La habilitación de un espacio en plena naturaleza, las excursiones, la convivencia, las aventuras vividas, las canciones, los juegos, las confidencias… Todo ello impregna poco a poco un estilo de vida en el que, sin discursos, se proclama que se puede vivir de otra forma y que el Beti prest tiene la oportunidad de salir desde las convicciones más profundas. Claro que un campamento no se improvisa, y no sólo porque los calendarios, los objetivos, la logística, las dinámicas han de estar en consonancia con este estilo de vida, sino también porque, aunque a veces, a pesar de la improvisación, sale todo bien, y en otras ocasiones salen unas cosas peor y no pasa nada, la improvisación es una muestra de compromiso débil. ¡Ánimo a todas las personas que dedicáis parte de vuestros años, de vuestras vacaciones, desinteresadamente, a esta labor de seguir trabajando en la línea eskaut!

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