La contaminación en Euskadi se reduce a la mitad durante el confinamiento

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  • Desde Ekologistak Martxan afirman que entre el 14 de marzo y el 30 de abril la polución del aire urbano en el territorio ha caído un 50 %
  • Para la desescalada, el colectivo propone mantener buenas prácticas como la compra de proximidad, el teletrabajo voluntario o potenciar la movilidad activa

El confinamiento está teniendo un efecto positivo en el medio ambiente. El menor tráfico o ritmo de consumo, así como las limitaciones a la movilidad en trayectos largos, están siendo beneficiosos para el planeta. En el caso de Euskadi, cifras publicadas por Ekologistak Martxan lo corroboran: la contaminación del aire urbano ha caído un 50 % entre el 14 de marzo y el 30 de abril.

Según el colectivo, las reducciones han aumentado sobre todo en abril, alcanzando, de media, el 58 % en Vitoria-Gasteiz, 49 % en Donosti y 46 % en Bilbao, y destaca el descenso en vías importantes como la Avenida Gasteiz, Easo y Ategorrieta y María Díaz de Haro.

Los resultados se recogen en un estudio en el que se analizan los datos oficiales de dióxido de nitrógeno (NO2) recogidos en 129 estaciones de medición, repartidas entre las 26 principales ciudades del Estado –todas las mayores de 150.000 habitantes con más de una estación-, durante los meses de marzo y abril de 2020 y de los diez años anteriores. 

Así, las principales conclusiones del informe recogen que “la mejora de la calidad del aire está siendo general, tanto en los centros de las ciudades como en las periferias urbanas, al igual que son generales las medidas de limitación de la circulación adoptadas”.

El gas medido es el dióxido de nitrógeno (NO2), el contaminante típico emitido por los tubos de escape de los automóviles -además de por las calderas industriales y domésticas-, por lo que “su evolución está directamente ligada a las emisiones del tráfico motorizado. Es esta su principal fuente en las ciudades y el principal factor que influye en la calidad del aire urbano”, según Ekologistak Martxan.

No solo la naturaleza, sino que la salud también se ve beneficiada por este hecho. Según el Instituto de Salud Carlos III y la Agencia Europea de Medio Ambiente, el NO2 provoca cada año en España alrededor de 7.000 muertes prematuras. “Es un gas irritante que agrava las enfermedades respiratorias y merma la resistencia a las infecciones. Diversos estudios están relacionando la mortalidad del COVID19 con la contaminación atmosférica”, puntualiza Ekologistak Martxan.

Propuestas para la nueva normalidad

Ekologistak Martxan quiere prolongar los resultados obtenidos por la reducción del tráfico motorizado en las ciudades, que “tiene claros efectos en la disminución de la contaminación, algo que a su vez supone una importante mejora de la salud pública”. El colectivo advierte de que “la salida de esta dura crisis podría conllevar el aumento de la contaminación atmosférica por encima de los niveles precedentes”.

Por ello, propone diversas medidas para la desescalada, medidas que suponen mantener buenas prácticas “como la compra de proximidad, el teletrabajo voluntario, la administración electrónica o el escalonamiento de horarios laborales”.

“De manera inmediata, debe potenciarse la movilidad activa peatonal y ciclista, cediendo más espacio para estos medios y estableciendo el límite de velocidad urbana en 30 kilómetros por hora”, añade el colectivo. También contempla la necesariedad del transporte público, que “es esencial para la movilidad urbana, por lo que debe garantizarse su viabilidad con una ley de financiación”. Para cuando termine la crisis, la plataforma afirma que “debería acelerarse la implantación en las ciudades de zonas de bajas emisiones ambiciosas” al estilo de Madrid Central.

 

 

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