Los pensionistas del País Vasco se han sumado a las reivindicaciones del 8M y han exigido un replanteamiento acerca del trabajo no remunerado del sector de los cuidados

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A las concentraciones habituales de los lunes de los pensionistas vascos se han sumado varios centenares de mujeres con motivo del Día de la Mujer.

“Exigimos un reparto del tiempo de trabajo, políticas de empleo con perspectiva de género y solución a las condiciones de semiesclavitud de las trabajadoras del hogar”, ha afirmado Andrea Uña, portavoz del Movimiento de Pensionistas de Bizkaia, durante la concentración ante el Ayuntamiento de Bilbao.

Los discursos, liderados este lunes solamente por mujeres, han sido no solo antimachistas sino también antirracistas y anticapitalistas. Una de las portavoces ha defendido que el heteropatriarcado es un problema estructural y que “tiene en su punto de mira a las mujeres racializadas y migrantes especialmente”. Por ello, han insistido en que un movimiento feminista antirracista es “más necesario que nunca”.

Han recordado también las carencias de la ley de empleadas del hogar y la ausencia de reconocimiento legal a las cuidadoras de personas mayores y dependientes, que normalmente son mujeres migrantes y en situación irregular. Además, se ha insistido en que estas mujeres pocas veces son reconocidas como trabajadoras esenciales a pesar de que “sin cuidados no hay vida”. Con la idea de una alianza contra el sistema, que “fomenta la soledad, pobreza, abandono y exclusión social de muchas mujeres” Uña ha concluido con un fragmento del “No pasarán” en honor a Dolores Ibárruri, la Pasionaria: “Hemos de tomar partido, es tiempo de resistencia. No dejaremos que vuelvan, seguimos en pie”

En Vitoria, el Movimiento de Pensionistas de Álava también ha reclamado también “dar la vuelta” a las políticas y organización social de los cuidados para que se reconozca mediante leyes su importancia y ha subrayado que la responsabilidad de los cuidados tiene que ser “compartida” por hombres, mujeres, empresas y administraciones.

Pentsionistak Araba ha hecho estas peticiones durante una manifestación por el centro de la capital alavesa que ha finalizado frente al Instituto Foral de Bienestar Social, donde los manifestantes han leído un comunicado en el que rechazan “la brecha de género en salarios y pensiones”.Han hecho hincapié en la necesidad de cambiar las políticas migratorias y la vulneración de derechos que padecen las mujeres migrantes a quienes se les obliga a trabajar “sin cotizar, sin protección social y sin derechos”, la mayoría en trabajos de limpieza y cuidados del hogar.

Bajo el lema “Cambiar todo. Agrietar todo”, el movimiento de pensionistas alavés ha pedido “eliminar las desigualdades provocadas por el sistema patriarcal, capitalista y colonial” que ejerce la violencia, la desigualdad y la exclusión sobre las mujeres.

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