Propuestas ecologistas para un mundo post-COVID

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  • Ekologistak Martxan plantea un programa con medidas de estímulo que conduzcan a una nueva normalidad sostenible
  • El centenar de medidas presentadas están agrupadas en cinco líneas de acción: frenar la huida hacia adelante, un nuevo equilibrio ecológico, un nuevo modelo productivo, un nuevo equilibrio social y una nueva cultura de la Tierra
  • “Tenemos la responsabilidad de aprovechar las ayudas actuales para realizar los cambios necesarios y afrontar la crisis ecológica”, señala la asociación 

Mientras en España y en la UE se discuten los planes de reactivación de la economía tras el parón de la COVID-19, Ekologistak Martxan presenta ‘Por un futuro que ponga la vida en el centro. Propuestas ecologistas para un mundo poscovid’. Se trata de un programa de medidas para que “la reactivación económica esté ligada a un cambio de modelo económico que nos aleje de los problemas ambientales y sociales que padecemos”, subraya la asociación ecologista.

El documento plantea que la nueva normalidad no puede perpetuar la crisis ecológica porque, entre otras cosas, la sociedad se arriesgaría a repetir situaciones como las que hemos vivido en estos últimos meses.

Para Ekologistak Martxan, “la pandemia no ha hecho otra cosa que ponernos frente al espejo de la crisis que llevamos décadas padeciendo, marcada por la pérdida de biodiversidad, el cambio climático, la contaminación o la desigualdad social. Si ahora se van a destinar miles de millones de euros al estímulo de la economía, tiene que ser de manera responsable, aprovechando para realizar los cambios que desde el ecologismo y la comunidad científica se vienen solicitando”.

La organización ecologista denuncia que hasta ahora las medidas adoptadas por el Gobierno y las comunidades autónomas se asemejan demasiado a las que se tomaron tras la crisis financiera de finales de la década anterior, que ahondaron en la crisis ecológica y la desigualdad social.

Cinco líneas de actuación

“A día de hoy han rescatado con dinero público empresas contaminantes sin ni siquiera imponer algún tipo de condicionante ambiental, se han propuesto reducciones de los requisitos de la normativa ambiental para fomentar la construcción y el turismo y los recortes a los servicios públicos siguen siendo una amenaza sin atajar”, continúan los integrantes de la asociación ecologista. Por eso la primera línea de actuación que propone Ekologistak Martxan es ‘frenar la huida hacia adelante’. A su entender, “la disyuntiva no está entre medioambiente o economía sino entre tener un planeta habitable o no tenerlo”.

Alcanzar un ‘nuevo equilibrio ecológico’ es otra de las líneas de acción de la confederación ecologista. Para ello propone condicionar todas las políticas de recuperación a la mejora de la salud humana, a la lucha contra la pérdida de biodiversidad, a detener la degradación de los ecosistemas, frenar el cambio climático y evitar la contaminación.

La economía española hasta ahora ha dependido de sectores como la construcción, el turismo o la automoción. Son sectores que, además de poco sostenibles, generan empleo de baja calidad y provocan mucha vulnerabilidad ante las crisis. Es por ello que Ekologistak Martxan propone ‘un nuevo modelo productivo’, que abandone el dogma del crecimiento ilimitado, reduzca el peso de los sectores mencionados y apueste por un aumento del empleo en la agroecología, las energías renovables, la salud de las personas o la reparación y recuperación de materiales.

Para Ekologistak Martxan la reconstrucción ecológica debe pasar también por un ‘nuevo equilibrio social’ que corrija las desigualdades sociales y reparta el trabajo. Para ello, medidas como el
refuerzo de los servicios públicos, reducir la jornada laboral o asegurar la vivienda y los suministros básicos, forman parte de la propuesta.

La última línea de acción, una ‘nueva cultura de la Tierra’, propugna medidas educativas que
pongan en valor la importancia de disfrutar de la naturaleza y de las relaciones sociales frente a la acumulación de bienes.

El documento cuenta con un centenar de medidas en materia de biodiversidad, emergencia climática, economía y tejido productivo, hacienda, fiscalidad y deuda, energía, transporte, urbanismo, turismo, agua, residuos, sustancias tóxicas, minería, pesca, agroecología y soberanía alimentaria, políticas sociales, de igualdad y laborales, consumo, educación, comercio internacional, libertades políticas y desmilitarización y Objetivos de Desarrollo Sostenible. “Esperamos que los sucesivos gobiernos, tanto UE, Gobierno central, comunidades y ayuntamientos tomen buena nota de estas propuestas, porque nos jugamos nuestro futuro, el de todas las personas”, concluye la asociación ecologista.

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