Greenpeace activists from the Netherlands, Germany and Denmark boarded two oil platforms in Shell’s Brent field today in a peaceful protest against plans by the company to leave parts of old oil structures with 11,000 tons of oil in the North Sea. Climbers, supported by the Greenpeace ship Rainbow Warrior, scaled Brent Alpha and Bravo and hung banners saying, ‘Shell, clean up your mess!’ and ‘Stop Ocean Pollution’.

Una plataforma de petróleo en el mar del Norte aparece con una pancarta: “Limpia toda tu porquería”

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Activistas de Greenpeace de los Países Bajos, Alemania y Dinamarca abordaron hoy dos plataformas petrolíferas en el campo de Brent (un importante depósito de petróleo y gas en el mar del Norte) en protesta pacífica contra los planes de la compañía de abandonar en pleno mar del Norte fragmentos de antiguas estructuras con unas 11.000 toneladas de petróleo. El equipo de escaladores, apoyados por el barco ‘Rainbow Warrior’ de Greenpeace, escalaron Brent Alpha y Bravo y colgaron varias pancartas en las que se leía “Shell, ¡limpia tu desastre!” “y “Basta ya de contaminar los océanos”.

Según confirmó la propia Shell, la compañía prevé abandonar fragmentos de cuatro plataformas petrolíferas del campo de Brent en el mar con alrededor de 640.000 metros cúbicos de aceites en diferentes concentraciones y 40.000 metros cúbicos de sedimentos aceitosos, que contienen más de 11.000 toneladas de petróleo. [1] En 1998, todos los miembros de la Comisión OSPAR acordaron prohibir el abandono de instalaciones y plataformas en la zona nororiental del océano Atlántico. Shell ha solicitado una exención al Gobierno de Reino Unido. [2]

“Los planes de Shell son un escándalo y van en contra de los acuerdos internacionales de protección del medio ambiente. Con la actual emergencia climática, la pérdida de biodiversidad y el aumento de especies en extinción, necesitamos que nuestros océanos estén más sanos que nunca. El abandono de miles de toneladas de petróleo en hormigón envejecido significa que, tarde o temprano, se contaminará el mar. No se puede permitir a Shell que siga adelante con esto. Pedimos a los gobiernos de OSPAR que protejan el océano y no cedan ante la presión de las grandes corporaciones”, ha asegurado Christian Bussau, portavoz de Greenpeace a bordo del ‘Rainbow Warrior’.

El Gobierno de Reino Unido está dispuesto a aprobar los planes de Shell en la próxima reunión de OSPAR en Londres el próximo 18 de octubre. Alemania ha presentado una objeción oficial en contra de este proyecto, Holanda está a punto de hacerlo y la Comisión Europea ha planteado serias preocupaciones al respecto. “El Gobierno del Reino Unido no puede erigirse en campeón mundial de la protección de los océanos mientras por otro lado permite a Shell arrojar miles de toneladas de petróleo en el mar del Norte”, ha manifestado Doug Parr, científico jefe de Greenpeace en Reino Unido.

“Si los ministros permiten que Shell dicte las reglas, se sienta un precedente peligroso para el desmantelamiento de cientos de viejas plataformas en el mar del Norte en los próximos años. Shell ha ganado miles de millones por la perforación de petróleo en esta región y no se les debe permitir escatimar y ahorrar en la limpieza a expensas de nuestros mares”, ha añadido Parr.

“El petróleo en la base de las plataformas de Shell llegará al mar a medida que las estructuras de hormigón se pudran y colapsen. Los planes de Shell dejan una bomba de relojería en medio del mar y eso es muy irresponsable”, ha señalado Bussau.

En 1995, el apoyo público a la campaña de Brent Spar empujó a Shell a desmantelar el tanque de petróleo y llenar la plataforma petrolera en tierra en vez de dejarla abandonada en medio del mar. La campaña también llevó a OSPAR a prohibir, en 1998, este tipo de prácticas en el Nordeste Atlántico.

“Shell está alimentando directamente la emergencia climática que está provocando tormentas más extremas, inundaciones, sequías e incendios forestales y trayendo miseria a millones de personas en todo el mundo. El negocio imprudente de la compañía amenaza a algunos de los ecosistemas más importantes del mundo y a la extinción de especies y ha de ser parado. Para que el mundo tenga un futuro, las compañías petroleras tóxicas como Shell no deben tenerlo”, ha concluido Bussau, quien también participó en la protesta de 1995 en Brent Spar.

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