La encíclica más política del Papa: “El mercado solo no resuelve todo”

  • El Papa Francisco ha criticado el capitalismo, el neoliberalismo o el populismo en su tercera encíclica, titulada ‘Hermanos todos’, que busca la unión de un “mundo fragmentado”
  • El documento analiza la crisis actual a nivel mundial en plena pandemia desde una visión puramente social

El Papa Francisco ha publicado su tercera encíclica, llamada ‘Hermanos todos’ (Fratelli tutti en italiano), y el tema que ha escogido ha sido plenamente social. La visión, crítica: ha abordado las definiciones de conceptos como ‘populismo’ o ‘neoliberalismo’ y los ha rechazado abiertamente. Francisco ha querido llamar a la unión ya desde el título del texto, publicado en un “mundo fragmentado”.

Las encíclicas son cartas generalmente sobre algún aspecto de la doctrina católica, enviadas por el papa y dirigidas a los obispos de un área en particular o de todo mundo. En esta ocasión, Francisco ha querido centrarse en la pandemia actual y a través de 98 páginas ha vuelto a remarcar su postura política, que desde su nombramiento ha sido criticada por las estructuras más conservadoras o ultraderechistas. La encíclica ha sido firmada este sábado en Asís, adonde Francisco ha querido viajar para hacerlo junto a la tumba de San Francisco, que guía su papado desde que comenzó en 2013.

La tercera encíclica -la segunda trató de ecología- critica el consumismo, la globalización despiadada, el liberalismo económico, la tiranía de la propiedad privada sobre el derecho a los bienes comunes, la falta de empatía hacia los inmigrantes y hasta el control que ejercen las compañías digitales sobre la población y la información. “Hermanos todos” busca la unión de un mundo dividido.

La carta comenzó a escribirse al comienzo de la pandemia: “Más allá de las diversas respuestas que dieron los distintos países, se evidenció la incapacidad de actuar conjuntamente. A pesar de estar hiperconectados, existía una fragmentación que volvía más difícil resolver los problemas que nos afectan a todos”, escribe Francisco. “El mundo avanzaba de manera implacable hacia una economía que, utilizando los avances tecnológicos, procuraba reducir los ‘costos humanos’, y algunos pretendían hacernos creer que bastaba la libertad de mercado para que todo estuviera asegurado”, critica. “Pero el golpe duro e inesperado de esta pandemia fuera de control obligó por la fuerza a volver a pensar en los seres humanos, en todos, más que en el beneficio de algunos”.

Francisco critica el capitalismo salvaje que vuelve a azotar sin haber aprendido de la crisis de 2008, y apunta que “el mercado solo no resuelve todo, aunque otra vez nos quieran hacer creer este dogma de fe neoliberal. Se trata de un pensamiento pobre, repetitivo, que propone siempre las mismas recetas frente a cualquier desafío que se presente”. “Hay reglas económicas que resultaron eficaces para el crecimiento, pero no así para el desarrollo humano integral”, lamenta.

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