La ultraderecha se pone tercera

  • La repetición de elecciones ha mantenido el panorama congresista a excepción de la ultraderecha, que ha logrado 52 escaños
  • Los partidos con más de 50 escaños pueden recurrir individualmente todas las leyes ante el Tribunal Constitucional

Las elecciones de abril dieron como ganador al socialista Pedro Sánchez. La falta de acuerdo y de diálogo empujó al presidente en funciones a repetir elecciones. Sin embargo, lejos de otorgarles mejores resultados, los de Sánchez han perdido tres escaños y los bloques se han mantenido, más o menos, en las mismas posiciones. Excepto la ultraderecha: tras este domingo 10 de noviembre, los de Abascal han conseguido 28 escaños más. 3,5 millones de votos. La tercera fuerza más votada.

La sorpresa de la noche fue Ciudadanos: de 57 escaños, se han quedado con 10. El partido naranja se queda por detrás del catalán ERC y prácticamente desaparece del semicírculo. Los votos perdidos podrían haberse repartido entre PP y Vox, que en total han subido 50 esaños. Por el otro lado, Sánchez pierde tres y Unidas Podemos siete, y los partidos nacionalistas se suben escaños.

Si tras abril reinó el bloqueo, el panorama actual presenta mayores incógnitas. El posible pacto de PSOE con UP tiene ahora 10 escaños menos y necesitará sumar más fuerzas para un “gobierno progresista”. Sin embargo, no se puede obviar que la segunda oportunidad de Sánchez le ha dado la victoria a los de ultraderecha. “Se duerme peor con 50 diputados de Vox que con ministros de Podemos en el Gobierno” le espetó Iglesias a Sánchez anoche.

Superar la barrera de los 50 escaños permite a los partidos recurrir por su cuenta leyes ante el Tribunal Constitucional, algo que Abascal no dudó en afirmar: “Tenemos más de 50 españoles, para poder recurrir todas las leyes liberticidas y anticonstitucionales”. A partir de ahora habrá que esperar a ver qué leyes son “liberticidas y anticonstitucionales”. Y quiénes son los ‘ellos’ del “a por ellos” que resonó en la sede de Vox tras los resultados.

Lo que han votado 3,5 millones de personas

Si bien el patriotismo es la bandera del partido de ultraderecha, resuenan con fuerza varias medidas que ponen el peligro las diferentes luchas sociales y derechos comunitarios. El feminismo o la inmigración son las más populares, pero hay muchas más. Estas son las cinco más polémicas.

Violencia de género

Bien es sabido por todas las personas que Vox niega la violencia de género. Su propuesta de ley la “violencia intrafamiliar” y busca proteger también a “hombres, ancianos y niños por igual”. Para los de Abascal la violencia machista no existe. Esto supone negar un tipo de violencia sistémica y sufrida por un colectivo específico que se ha cobrado miles de víctimas. Además, el secretario general Ortega Smith ejemplificó la semana pasada cómo los feminicidios no son culpa del machismo: “Hay ocasiones en las que se dice que un hombre ha matado a su mujer porque es un machista. Pero a lo mejor padece esquizofrenia, sufre alcoholismo o tiene problemas con las drogas. Por eso hay que distinguir qué crímenes son por odio sexual y cuáles tienen otras causas”.

Ilegalizar partidos

Hace poco Ortega Smith amenazó al jeltzale Aitor Esteban con ilegalizar el PNV. Esta amenaza no fue un comentario: es una de las medidas propuestas por el partido. La “ilegalización de los partidos, asociaciones u ONGs que persigan la destrucción de la unidad territorial de la Nación y de su soberanía” perseguiría así a los partidos regionales que contemplen la soberanía de los pueblos. Partidos legales a día de hoy serían ilegalizados por los ‘constitucionalistas’ de Vox.

 

Otras lenguas

Para Vox “ninguna administración ni particular puede menospreciar la lengua común de todos, el español”. Por ello propone “cumplir estrictamente el mandato constitucional de que todos los españoles tienen derecho a utilizar el español, y el deber de conocerlo”. Busca además “suprimir el requisito del conocimiento de la lengua cooficial en el acceso a la función pública”. Así, todo el mundo tiene derecho a ser atendido en español, pero no en euskera, en catalán o en gallego. Esta medida busca evitar “cualquier tipo de discriminación”.

 

Ley de Memoria Histórica

“Ningún parlamento está legitimado para definir nuestro pasado, y menos excluyendo a los españoles que difieren de sus definiciones”. Vox no contempla que algún “parlamento” diga que el franquismo fue una dictadura. Tampoco que la memoria sea repuesta como en su día hicieron países como Alemania, que multa la exaltación del nacismo -un delito que España no tiene tipificado-. “No puede utilizarse el pasado para dividirnos, al contrario, hay que homenajear conjuntamente a todos los que, desde perspectivas históricas diferentes, lucharon por España”. Para los fascistas Vox luchó por España. Vox propone homenajearlo.

Inmigración

Vox no contempla una única medida en cuanto a inmigración, sino 8. “Cualquier inmigrante que haya entrado ilegalmente en España estará incapacitado, de por vida, a legalizar su situación y por lo tanto a recibir cualquier tipo de ayuda de la administración” o la “posibilidad de perder la nacionalidad adquirida por actividades contra la soberanía, seguridad o independencia nacional” son algunas de esas medidas que buscan esa “inmigración ordenada”. Sin embargo, la “lucha contra el fundamentalismo islámico” también sirve de excusa para regular la inmigración. Para ello, los de Abascal proponen afrontar la inmigración “atendiendo a las necesidades de la economía española” o favorecer “a las nacionalidades que comparten idioma e importantes lazos de amistad y cultura con España”.

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