Los transexuales vascos podrán certificar su identidad sexual sin informe médico

El Parlamento Vasco ha aprobado este jueves una reforma legal que evita que las personas transexuales sean tratadas como enfermas y hace posible que certifiquen su identidad sexual sin tener que presentar informes psiquiátricos que lo demuestren, simplemente manifestándolo.
Con este paso la Cámara modifica la ley vasca de 2012 relativa a la no discriminación por motivos de identidad de género y de reconocimiento de las personas transexuales con el apoyo de PNV, EH Bildu, Elkarrekin Podemos y PSE-EE, partidos firmantes de la iniciativa.

Los populares ni la han firmado ni la han apoyado y han optado por la abstención al considerar que es innecesaria porque a su juicio en la actual normativa queda claro que la transexualidad no es una enfermedad.

Con esta modificación, que ha sido tramitada por el procedimiento de lectura única, es decir, sin posibilidad de enmendarla, se avanza en la despatologización de la transexualidad para que solo pueda determinarse “a través de la escucha de lo que la persona libremente expresa” ya que, “al igual que la identidad sexual, no se puede diagnosticar”.

“No es una enfermedad, un trastorno o una anomalía, sino que forma parte de la diversidad humana”, señala la reforma legal aprobada, que entrará en vigor una vez que se publique en el Boletín Oficial del País Vasco.

Por tanto, gracias a esta reforma la consideración de persona transexual “se regirá por el derecho a la libre autodeterminación de la identidad sexual”, derecho que “no podrá ser limitado, restringido o dificultado” y al que podrán acogerse “sin necesidad de un diagnóstico o informe psiquiátrico, psicológico ni tratamiento médico”.

Euskadi, que fue la segunda autonomía tras Navarra en contar con una normativa sobre identidad de género, sigue desde este viernes la senda de otras comunidades como Madrid, Cataluña, o Andalucía, esta última pionera en afianzar el derecho de autodeterminación de género.

Esta modificación era una reivindicación de los colectivos que luchan por los derechos de las personas transexuales, que han contado con una amplia representación de familias en la tribuna de visitas del Parlamento Vasco, y a los que todos los oradores de los grupos han agradecido su labor.

En esa tribuna ha estado Elaxar Lersundi, padre de Ekai, el joven de Ondarroa que en febrero de 2018 se quitó la vida mientras se encontraba en espera de un tratamiento hormonal, quien tras la aprobación de la reforma la ha calificado de “un granito de arena para hacer la playa que quería Ekai”.

Ha reivindicado que además de aprobarse la ley debe aplicarse porque de lo contrario será “papel mojado”, y ha reivindicado que la atención a las personas transexuales se lleve a cabo en los ambulatorios.

Arkaitz Ibarzabal, portavoz de Naizen, asociación que agrupa a familias de menores transexuales, ha recordado los momentos “duros” que han pasado estas familias en “Osakidetza, en las escuelas y en la sociedad”.

“Muchos de los adultos por desgracia tuvieron una infancia perdida y eso es lo que no queremos de ninguna manera para nuestros hijos”, ha defendido.

Las parlamentarias que han inervenido han subido a la tribuna de oradoras con la camisetas de Naizen. Desde el PNV, Leixuri Arrizabalaga ha confesado estar emocionada porque se ha dado un paso más, “no el último”, para garantizar los derechos de este colectivo.

Ohiana Etxebarrieta (EH Bildu) ha atribuido el “logro” de la reforma a las personas transexuales y a sus familias, a las que ha agradecido su “lucha”.

Eukene Arana (Elkarrekin Podemos) ha recordado a las personas “que no han podido disfrutar de este avance” y ha mostrado su preocupación por el “auge de la ultraderecha” que pretende “destruir” este tipo de normas.

La socialista Natalia Rojo ha dejado claro que el “bienestar y la felicidad” de menores y adolescentes transexuales no es responsabilidad solo de sus familias, a las que ha hecho un reconocimiento especial, sino también de la política y de la sociedad.

Por su parte, la popular Laura Garrido ha explicado que su abstención responde a que consideran que en la ley actual queda claro que la transexualidad no es una enfermedad y por tanto no contempla “diagnósticos” médicos, sino “procedimientos garantistas” para “acreditar y afianzar” la voluntad de las personas transexuales de acceder a las previsiones que recoge la norma.

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