Mercedes, la mujer que lleva dos días sola en un banco de Bilbao

  • Aunque no hable, lanza un mensaje conmovedor en contra de la soledad que viven las personas mayores

En el parque del Arenal hay un banco que está ocupado desde ayer. A pesar de la lluvia, una mujer mayor permanece sentada en él. Sola. Cabizbaja y con la mirada perdida. Se llama Mercedes y no es real. Es una estatua hiperrealista que personifica la soledad no deseada que sienten más de 100.000 personas mayores en Euskadi.

La iniciativa de la BBK atrae miradas. También palabras. Alguna que otra persona se acercó a Mercedes a preguntarle si estaba bien. El pelo real, las arrugas de la cara perfectamente marcadas, la expresión, la ropa… todo inspirado en una persona real. “Mercedes es de verdad” comentó un hombre que pasó junto a la estatua, “vive aquí, en el 13. El fular que lleva, la chaqueta, todo es igual”.

A nivel estatal, 3 de cada 10 mayores vive en soledad. Es decir, el 14,7% de los hombres y el 28,8% de las mujeres mayores. El doble. El envejecimiento de la población ha hecho crecer el número de personas mayores hasta constituir el 19,1 % del total de la población. Según la proyección del INE (2018-2068), en 2068 podría haber más de 14 millones de personas mayores

La realidad es que un alto porcentaje de estas personas a día de hoy vive o siente la soledad. Una realidad que, debido a causas sociales e históricas, además de por la esperanza de vida, sufren más las mujeres. Además, en relación a las labores de cuidado, las mujeres también de constituyen el núcleo sobre el que recae más de la mitad del volumen de cuidado aportado por todas las personas cuidadoras (especialmente mujeres de entre 45-64 años) .

Mercedes estaba ayer por la tarde cubierta por un chubasquero debido a la lluvia. Su banco se encontraba bajo una marquesina decorada con algunos mensajes de concienciación sobre la situación que 106.000 personas mayores viven en Euskadi. “Para que nadie vuelva a ser invisible”, reza una de las frases instauradas por la BBK. “Invisible soledad”, se lee en el otro lado. Una placa pone nombre a la imagen: “Última persona fallecida en soledad. Por las más de 106.000 personas mayores que viven en soledad no deseada en el País Vasco. Para que nadie vuelva a ser invisible”.

 

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