La interioridad necesaria

Vale la pena comenzar por una definición compartida por muchos, elijo la de la Real academia donde dice que interioridad es entrar en uno mismo.

Eso debe ser, porque muchas veces estamos fuera de nosotros mismos. Una persona puede estar un poco fuera de sí o un poco más o muy fuera de sí. Eso son las enfermedades mentales gordas, que en definitiva impiden poder vivir la vida centrado en sí, desde si mismo, siendo señor de lo que uno vive y no viviendo otra vida que no es la de uno.

De no estar en el centro de uno mismo, tenemos muchos ejemplos: tener que disimular y no poder decir nunca toda la verdad, o tener que sentirse más que los demás para sentirse bien, o gozar con el fracaso ajeno, o no estar nunca contento con lo conseguido, o vivir siempre pensando en el pasado… vamos, es difícil vivir con cierta paz de fondo, siendo una persona con tales tendencias.

Entonces ¿qué es entrar en sí mismo y vivir desde sí mismo? Cuando uno entra en sí mismo y desde ahí afronta la vida se da más cuenta de lo que quiere, o por lo menos de lo que no quiere (no quiere ser un tirado, ni un trepa, ni un desalmado, ni un corrupto.).

Se mira y se compara con situaciones y actitudes de personas cercanas o personajes historicos y descubre con qué valores quiere vivir, en qué proyectos se quiere meter 6 con qué amistades quiere salir, a favor de qué se quiere comprometer o dónde están las experiencias base sobre las que sustenta su vida.

Desde esas situaciones en las que está metido, es capaz de leer su mundo interior: lo que siente, alegría, gozo, paz. Pero también en la relación con las personas y las situaciones siente rabia, miedo, enfado, envidia… y se atreve a llamarlas por su nombre .

Va aprendiendo a no bloquearse en las situaciones de miedo grande: un disgusto, una traición….y va aprendiendo a controlar de algún modo su rabia y su odio.

Al vivir la vida, le van sucediendo experiencias serias: amistad, enamoramiento.,.. y también un fracaso, una calumnia que acaba con su reputación… Y es capaz de ir asumiendo esas experiencias, aprendiendo de ellas. Buscando ayuda de alguna persona para poder comprenderlas.

La persona que es más capaz de entrar en sí misma es más consciente, se da más cuenta de sus errores y tiene más facilidad de reconocerlos, no de justifcarse o de echar las culpas a otros. Y eso lo hace porque se sabe limitado, y tiene la esperanza de ser aceptado con sus fallos.

El vivir desde dentro no se improvisa, ni es algo espontáneo con lo que uno nace o como un gorro que uno se compra en las rebajas. No, la interioridad es algo que se cultiva y se cuida. Es algo que se va consiguiendo, es la lucha diaria por la vida, es el entrenamiento del atleta para ganar en humanidad y en integración de lo que le sucede. Es el tiempo diario que dedica a descubrir cada día lo que le sucede. Así va convirtiendo en una persona íntegra.

Esta tarea no la lleva uno a cabo sin necesidad de nadie ni sin ayuda, igual es precioso el ejemplo del evangelio del hijo menor de la llamada parábola del hijo pródigo. Dice que después de haber arruinado su vida, el joven entró en sí y pensó volver donde su padre, porque había de comer. El entrar en sí fue el primer paso, el recibimiento que le hizo el padre poniendo todas sus expectativas de ser tratado como un criado fue lo fundamental. Por eso, los demás, las auténticas personas y el Dios de la misericordia y la verdad hacen el resto, a veces lo fundamental. Por eso quien entra en si es una persona agradecida.

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